Audio y vídeo

El término arte sonoro constituye un singular objeto de discusión desde hace más de cien años. Dada la dificultad para considerarlo una categoría artística diferente de la música (en el sentido amplio y contemporáneo que John Cage, Edgar Varèse o Charles Ives nos han legado) muchos autores han calificado este concepto de entelequia, aludiendo a la imposibilidad de determinar con precisión su alcance y significado.

Sin embargo, como ha afirmado William Furlong, la “incapacidad del sonido para constituir por sí mismo una categoría distintiva dentro de la práctica artística ha probado tener varias ventajas” , muy especialmente, la carencia de una tradición sólida que coarte las infinitas posibilidades estéticas de un medio en permanente expansión.

Factoría pretende, por tanto, sacar el máximo partido de la naturaleza intermedial de la experimentación acústica, su vocación de espacio de convergencia entre la música, la literatura, los contenidos visuales y táctiles. Afrontar la rotundidad de la plástica desde la inmaterialidad sonora es, sin duda, uno de los grandes retos de nuestro tiempo y un compromiso fundacional de nuestro espacio.